La sensación que tengo es muy similar a la que me produce el licor, después de haber bebido mas de la cuenta.
Estoy sentado frente a mi escritorio de siempre, está vez junto a la ventana, donde la noche es mi alienado este jueves. Estoy rodeado de muchas hojas impresas, algunas revistas y documentos interesantes, los cuales he utilizado y creo utilizar en el desarrollo de mi proyecto. La verdad, estar rodeado de estos papeles es un fiel reflejo de cómo me rodeo de otras personas para no centrarme en aquello que creo desear; es mas bien una manera de distraer mi mente, con lo cual puede mi creatividad fluir en libertad y mi dispersión sea la dopamina artificial que alivie ésta sensación.
Ahora; sin embargo, tengo conmigo un artículo nuevo, un viejo amigo, un viejo recuerdo de quién fui yo durante un buen tramo de mi vida, el cual dejé se quedara en un recuerdo y la nostalgia sustituyera cual aprendizaje me dio en mis días; me refiero a mi teclado, mi buen amigo "piano eléctrico". Su teclas se han tornado de un blanco humo, me recuerda aquellos dientes que por falta de higiene se oscurecen. Volver a tocar sus teclas, pese a su coloración, no ha sido una limitación para volver a reencontrarme con aquel joven Carlos, practique algunas cosas, imagine algunas otras mientras realizaba algunos acordes y movimientos. Fue lindo volver a sentir la música tocándola a través de mi. Vaya expresión ésta última, mi manera apasionada de vivir siempre me ha identificado con dos caras de una misma moneda, por un lado la energía y emoción de estar en movimiento y motivado, como el Romeo dispuesto a todo por su Julieta, como el boxeador dispuesto a vencer al oponente, como el corredor lleno de energía para completar la carrera; pero en el otro lado, se encuentra esa sensación cortoplacista, donde el futuro no tiene forma, donde los sueños están por los aires gasificados sin sembrar el primer paso en el suelo, donde la dificultades son pequeños demonios que adormecen mi noción de tiempo y realidad. Es aquí, donde vuelvo a respirar y siento el adormecimiento de mi cerebro, siento la rigidez de mi espalda y la empuñadura de mis hombros alzados por una tensión injustificada. Que sensación, saber que soy el único responsable de todo lo que padece mi cuerpo y mi mente, y aún así no hacer algo distinto; sino, mas bien buscar desde afuera aquello que me conecte conmigo mismo y voltear al cara de esta moneda.
Realmente me ayuda no estar con ella en este momento, ella es mi gran impulso y el amor que me motiva y me llena de energía para cada uno de mis días. Es muy egoísta saber que la necesito, y no ser capaz de valorar ello y mantenerme fiel a la manera en que me gustaría vivir. Esto mismo, no sólo se lo hago a ella, sino a mi familia y estoy seguro que a mis amistades. Que sensación esta, en la que tenga tanto, pero a la vez no sienta merecer nada. ¿Tan culpable me siento, tan débil de capacidad y habilidad creo tener que estoy dispuesto a abandonarme a la suerte de la incertidumbre y la mano mágica? Caray, como la extraño, la observo entre las fotos impresas que tengo y la observo en los videos que mantengo, no disminuye mi amor por ella, sólo no pienso en cuanto la extraño y la amo,p porque hacerlo sería escapar de lo que deseo afrontar, soy adicto a esta sensación destructiva, me da mucho placer y no me asusta. Mi pregunta es, ¿Cuantos años más necesitas seguir en esta sensación para valorar quien eres y tu mundo? ¿Qué tantas pruebas necesitas evidenciar para hacer algo al respecto? ¿Necesitas que desaparezcan todos aquellos que amas para sentir ese dolor que crees te hará reaccionar?
Debo acostarme un momento...
Si tocando el teclado me generó un impulso, pues seguiré adelante con cada impulso que tenga a mi alrededor. Claro está, cualquiera que no signifique utilizar o manipular personas. Esto, porqué soy muy bueno haciéndolo y por supuesto no darme cuenta de ello. Mi amor preciosa, con quien deseo tanto y ahora hemos decidido distanciarnos, gracias por ser un ser de mucha luz, gracias por aceptarme como soy y ver mucho mas de lo que yo veo en mi. Me recuerdas de lo que soy capaz y lo que he logrado, deseo que nuestro amor llegue a formarse fuera del miedo y la desilusión, y estaré preparado si en nuestro camino nos damos cuenta que nuestros rumbos deben ser diferentes. Una pausa y volveré con otras emociones y aprendizajes.
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